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¿Cómo elegimos a nuestras parejas?

A pesar de que muchas veces decimos cosas como que el amor es ciego el porno gratis no lo es, hay algunos factores que nos indican que puede que haya algo que le funcione como guía. Es indiscutible que hay ciertos factores sociales, espirituales y personales que inciden en la persona que elegimos como nuestra pareja. Los científicos han descubierto principalmente dos formas de selectividad que todos aplicamos inconscientemente al momento de elegir a nuestras parejas.


1) Selectividad genética: se conoce como selectividad genética aquella que responde a un instinto natural de todas las especies del planeta. No debemos olvidarnos que seguimos siendo animales y por lo tanto respondemos a ciertos instintos. En el caso de la selectividad genética se da cuando nuestro cerebro busca en nuestra pareja ciertos rasgos que nos indiquen que nuestros hijos con esa persona serán sanos, fuertes.

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Es un mecanismo de defensa de la especie para cuidarnos de no estar con una persona con “malos genes”. Sin embargo, la selectividad genética no es algo 100% determinante al momento de enamorarnos, si bien una persona con rasgos físicos imponentes que activen nuestra selectividad genética tiene grandes posibilidades de enamorarnos, no es algo que sea exclusivamente necesario para activar el amor en nosotros

2) Selectividad social: la selectividad social es un factor que confirma completamente la manera en la que las opiniones externas nos afectan. Como bien sabes este mundo está lleno de publicidad y estereotipos que son apoyados por la sociedad en general. Pues la selectividad social responde a esa descripción de mujer u hombre perfecto que describe cada sociedad.
Todos los días nos bombardean con cientos de mensajes que no solo vienen de la TV, sino también de la boca de las personas más cercanas a nosotros. De modo que al momento de buscar una pareja, nuestro cerebro inconscientemente va a buscar que esa persona entre en el molde de hombre ideal que tiene la sociedad.

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3) Selectividad espiritual: la selectividad espiritual es algo mucho más personal y podríamos decir que al final es la manera más influyente al momento de estar en una relación. Se trata de un proceso de selección en el que influyen nuestros propios gustos y expectativas sobre la persona con la que deseamos estar el resto de nuestras vidas. Es como si esa persona fuera la mujer u hombre de nuestros sueños.

De modo que al momento de elegir a nuestra pareja, entran en escena una serie de expectativas y gustos personales que esa persona debería tener para poder conquistar nuestro corazón. Dentro de esas características no solo hay factores físicos, sino también emocionales y sexuales porque como hemos dicho, el amor necesita del sexo.

El amor y nuestra naturaleza sexual

Es sumamente difícil conseguir desligar el amor del sexo. Si bien el sexo puede estar independiente del amor, este último necesita del sexo para poder mantenerse. Para nosotros resulta casi imposible no sentir atracción sexual por una persona a la cual amamos como pareja. Es más, el simple hecho de pensar que esa persona no nos satisface sexualmente nos hace sentirnos mal ya que de algún modo estamos engañando a esa persona.

Sin embargo, cuando estamos en una relación abierta y sentimos atracción hacia otra persona, no tenemos ningún tipo de culpa ya que en realidad no estamos enamorados de la persona con quien estamos relacionados en cuestión. De modo que el sexo es un factor indispensable que no podemos ignorar al momento de estar enamorados.

El amor según los científicos

Ya hemos mencionado que l sexo es algo subjetivo y por lo tanto cada persona tiene una percepción diferente del mismo. Los científicos por su parte, tienen un concepto del amor mucho más superficial que muchas personas apoya.

Según varios estudios realizados, el amor es una reacción química que se da en el cerebro y como todos los procesos en nuestro cuerpo tienen una duración, en algún momento se acaban. Para los científicos el amor más fuerte y puro tiene una duración que varía entre un mes de relación y tres años.

Después de ese tiempo, el amor comienza a terminarse y es necesario recargar las pilas para evitar que se pierda el amor. Sin embargo, hay pruebas de suficiente peso que indican que algunas parejas viven enamorados durante muchísimos más años. Por ejemplo muchos de nuestros abuelos pasan hasta 30 años viviendo en pareja y disfrutan de cada una de las etapas de esa relación. Así que basándonos en esto podemos decir que los científicos están un poco equivocados.

El amor va más allá de reacciones químicas en el cerebro. Hay cientos de factores más importantes que realmente determinan el tiempo que pasamos con nuestra pareja. Por ejemplo, el nacimiento de un hijo en una pareja ella es un factor de suficiente peso como para sentirse mucho más enamorado de esa persona.

El amor después del enamoramiento

No todas las relaciones de pareja son exitosas. Hay un millón de ejemplo de relaciones que salieron mal. Una vez que ya hemos estado enamorados y este amor fracasa, nuestra percepción de dicha emoción cambia considerablemente y todas las experiencias vividas con esa persona serán determinantes al momento de decidir si volvemos a intentarlo o no con otra persona.

Luego de un divorcio o una ruptura, tenemos tres caminos por los cuales irnos:

1) Salir en busca de un nuevo amor: si nuestra relación anterior termina en un momento en el que aún estamos jóvenes, es normal que por instinto salgamos en busca de un nuevo amor. Es esencial para cualquier persona poder tener a alguien que le apoye, le haga sentir bien y con quien se sintonice sexualmente. 

Sin embargo, en este nueva relación van a influir mucho las experiencias pasadas de nuestra nueva relación y por ello es posible que surjan ciertas inseguridades. Por ello antes de comenzar una nueva relación es sumamente necesario asegurarnos de que nuestra anterior relación está totalmente finalizada para que no afecte a la nueva.

En caso de tener hijos y de que seas madre, la nueva pareja deberá aceptar a tus hijos y amarlos. La maternidad te hará entender muchas más cosas del amor de las que puedes imaginarte y, por instinto, la persona que desee estar a tu lado también deberá amar a tus hijos. Aunque se han visto casos en los que la mujer se desapega de los hijos por su nueva pareja, lo más normal es que siempre ponga a sus hijos por encima de todo.

2) buscar un nuevo tipo de relación: buscar una nueva forma de amar. Si nuestra experiencia pasada con nuestra anterior pareja no fue tan satisfactoria, es posible que prefiramos comenzar un nuevo tipo de relación amorosa.

Experimentar un nuevo tipoi de relación, que incluso podría ser con una persona más joven en cuestión, es una forma también de tratar de olvidarse de los recuerdos de la pareja anterior y de la relación como tal.

Este tipo de relaciones mayormente se separan de la maternidad o paternidad. Solo se involucrará este factor en caso de que la relación prospere y se convierta en algo mucho más serio. Antes de eso la relación va a ser netamente para pasarla bien, tener buen sexo y olvidarse un poco del estrés de la rutina.

3) tratar de continuar la relación anterior a pesar de no estar enamorado: esta quizás sea la relación mas difícil de mantener. Esta decisión se toma por dos motivos, o bien una de las partes es demasiado dependiente de la otra, o hay hijos de por medio y no desean que estos tengan una vida con padres separados.

Sin embargo, tratar de seguir conviviendo con una persona a la cual no amas, puede llegar a ser uno de los mayores errores. La relación solo se volverá más pesada y vivirán en constantes discusiones que muchas veces no tendrán sentido pero es la única forma de liberar esa frustración que genera una relación de este tipo.

Los que se puede tratar de hacer es reparar la relación, comunicarse, pedirse perdón y tratar de continuar donde se han quedado. Pero si luego de un tiempo notan que es imposible continuar, lo mejor es dar paso y terminar la relación por completo. Para los hijos será mucho mejor tener dos hogares en paz que uno en discordia.

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